Las Vacaciones

Se acercan las vacaciones y una de las típicas preguntas que nos hacemos es... ¿qué hacemos con nuestros hijos en este tiempo? Ellos están de vacaciones, pero nosotros, en la mayoría de los casos, tenemos que seguir trabajando.

Algunos pueden hacerse espacios para acompañarlos en las vacaciones.

Algunas consideraciones

Antes de entrar a responder la pregunta, es importante que veamos qué exactamente significa la palabra “vacaciones”. Es muy común en estos tiempos “apurados” que no nos demos el tiempo para pensar un poco en qué significan las palabras que normalmente usamos y solemos usar las palabras con un significado muy limitado en comparación a lo que realmente significan. Esto lo aprovechan los medios comerciales para llenarnos de ideas que los favorecen en sus ventas, pero no necesariamente a nosotros en nuestras vidas.

La palabra “vacaciones” viene del término latino “vacatio-nis”. El término latino significa exención. Eximir es la acción por la cual se desembaraza a alguien de cargas, obligaciones, cuidados, etc. para que pueda tener una mayor libertad de acción.

Cuando buscamos el término en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española , nos lo define como el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o estudios. Sin embargo, podemos ver unos matices que no estamos acostumbrados a ver. Vacaciones también significa el tiempo comprendido entre que uno deja de trabajar y empieza a trabajar de nuevo. Además, indica también que es la acción de vacar o quedar un empleo sin cargo o persona que la desempeñe.

De esta búsqueda de significados podemos concluir algunas cosas. En primer lugar, no hemos encontrado que en ninguna definición se diga que vacacionar es “hacer nada”, “perder el tiempo”, “dedicarse sólo al placer” o cosas por el estilo. Más aún, se habla de desembarazar de cargas para una mayor libertad de acción. Es decir, las vacaciones tienen un componente activo y no sólo pasivo como se nos ha hecho creer para conveniencia de otros. Finalmente, se nos menciona que es un tiempo que transcurre entre dejar una obligación y volver a asumirla, lo que implica un espacio para renovarse y seguir haciendo lo mismo, no para olvidarse de lo que uno hace o debe hacer sino para hacerlo mejor al regreso.

Entonces, podemos tener una primera aproximación a lo que realmente son las vacaciones. Son un tiempo en que uno deja algunas de las cargas habituales (no todas) en aras de una mayor libertad de acción para realizar otras actividades diferentes y descansar. Es un tiempo en que se privilegia el descanso, pero no el ocio. Podemos, para dejar de lado las palabras, definir las vacaciones como un tiempo de “cambio de actividad” que busca renovarnos para seguir haciendo lo propio de cada uno luego de un reconfortante y bien aprovechado descanso.

Algunos riesgos

Considerar a las vacaciones como el tiempo intermedio entre esta terrible carga que son las responsabilidades y lo que en verdad quiero hacer es una pésima y peligrosa manera de verlas. Verlas así puede generar en nosotros y en nuestros hijos una visión excesivamente ideal de lo que son las vacaciones y excesivamente negativa de lo que se hace en la vida cotidiana. Pensar desde niños que las vacaciones son “lo opuesto al colegio o al trabajo” es un gran riesgo que puede generar fuertes hábitos de ocio o de rechazo al esfuerzo. Y sabemos muy bien que el ocio y rechazo al esfuerzo son taras muy fuertes para el desarrollo personal en el futuro. Es por eso que proponemos que se vean las vacaciones como un tiempo de “cambio de actividad”. “Cambio” en el sentido de que se dejan unas tareas y se realizan otras pendientes, necesarias, recreativas, deseadas o planeadas. “De actividad” en el sentido de que las vacaciones no son la ausencia de actividad, sino por el contrario, que implican actividad, pero diferente a la realizada anteriormente.

Este “cambio de actividad” es mejor aún si se lo ve como un espacio de renovación, de potenciación de capacidades, de actividades creativas diferentes, etc. que apunta a un mejoramiento de la persona para cuando retome sus actividades normales. Si las vacaciones no tienen sentido, no sirven para nada. Entonces, hay que darle sentido a las vacaciones. Si el sentido es desembarazar de cargas para una mayor libertad de acción, apuntemos esta acción al mejoramiento de nosotros y de nuestros hijos como personas. De nosotros, como ejemplo de lo que son las vacaciones y para qué sirven. De nuestros hijos, generándoles los espacios que necesitan, entiendan o no, para que mejoren como personas.

Unos cuantos alcances

Pasando a algo más práctico, les hacemos algunas recomendaciones a tomar en cuenta para hacer de las vacaciones un tiempo de “cambio de actividad” que sea útil en la formación del carácter de sus hijos:

 

•  Las normas de las casa no desaparecen ni cambian. Permanecen iguales. Las vacaciones no son tiempo de “relajo”.

•  El tiempo de sueño puede ser ampliado, pero generar la costumbre de levantarse a una hora prudente y tener ciertos mínimos de orden y limpieza son muy recomendables.

•  Tengan mucho cuidado con la cantidad de televisión y los horarios en los que sus hijos se dedican a verla. Poner un horario fijo y una cantidad de tiempo máximo son una gran ayuda para controlar.

•  De la misma manera que con la televisión, buscar fijar con ellos un horario y una cantidad de tiempo para jugar video juegos, uso de internet, etc.

•  La práctica constante de los deportes es muy importante para el fortalecimiento físico y relajación de los niños.

•  Alguna actividad creativa puede ser de mucha ayuda.

•  Nuevas responsabilidades en casa: ayuda en las compras, la limpieza del propio cuarto, ayudar con los arreglos de la casa, etc. Recibir encargos ayuda a los niños a reconocerse como valiosos dentro de su familia y los hace más responsables.

•  Si van a algún club o playa, ver u organizar actividades recreativas, deportivas y artísticas en grupo en el que los niños puedan pasar una buena parte del día.

Recuerden siempre que el tiempo libre es de mucha utilidad para el aprendizaje. Siempre estamos buscando tiempo para hacer las cosas que nos provoca hacer y que no siempre podemos. Enseñarles a nuestros hijos desde muy pequeños que las vacaciones son ese tiempo en que se dejan de hacer las cosas más importantes para renovarnos y regresar con más fuerzas y nuevas ideas y habilidades a hacer lo que tenemos que hacer. Es un tiempo privilegiado de descanso, pero no de ocio. Es un tiempo de “cambio de actividad”, no de “ninguna actividad”. Es un tiempo de “nuevas responsabilidades”, no de ninguna responsabilidad porque “eso son las vacaciones”.

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